EL OLIMPO DE HÉRCULES NO TIENE MÚSICA PERO TIENE POESÍA (Parte 5)

Los días pasan y yo me siento sin darte un beso como uno más…

Hércules llevaba dos semanas fuera de la oficina, estaba acompañando a Plutón a un viaje al Hades, para Venus fueron días sin color y sin brillo. Extrañaba a Hércules y aunque no lo quería admitir, entrar en la oficina de Plutón -a la que solo ella tenía acceso en su ausencia- sólo se justificaba por la remembranza de ese hombre que la tenía fuera de si, todavía podía sentir su aroma y se paseaba por lo rincones de ese lugar para captar algún vestigio de su esencia que hubiese quedado por allí a la espera de su anhelo. Se sentaba por momentos en el sofá, acariciando el cuero para recordar minuto a minuto de la noche en que profanaron ese sitio con descaro y lujuria http://venusyafrodita.com/venus-sigueme-y-veras-otra-version-del-inframundo-parte-4/.

No supo nada de él en esos días y aunque también era un alivio no tener que ver o saber de Plutón, el costo de la incertidumbre que pagaba con su ansiedad al no saber de Hércules parecía ser un precio muy alto. 

Por arreglos locativos que se realizaron durante ese tiempo en el que el jefe visitaba sus dominios, Venus debió trasladar su oficina a un lugar cerrado en la planta baja. 

Era martes en la mañana, de la semana en que estaba anunciado el regreso de Plutón, sin saberse a ciencia cierta qué día sería -por cuestiones de seguridad-.  

Venus llevaba una falda lápiz en cuero negro, una blusa turquesa ajustada al cuerpo y zapatos  estilizados de tacón alto igualmente negros; hace unos meses no se vestia asi, en realidad ella disfrutaba esa nueva versión suya más sensual y profesional. Entró en la improvisada oficina que ahora ocupaba, un espacio de paredes blancas, sin ventanas, un archivador gris en la esquina derecha al fondo y de frente un pesado escritorio en madera enorme, encima de él todos lo documentos a tramitar: cheques para firma, flujos de caja para revisar y propuestas para presentar a Plutón entre otros, odiaba ese paisaje de juzgado, así que respiró profundo para tomar impulso y poderlo tolerar. 

De repente, sintió una presencia extraña y acto seguido fue rodeada por la cintura, ese brazo alrededor suyo la llevó contra la pared como en un baile ya ensayado y la colocó sin violencia pero con certeza detrás de la puerta aún abierta, cuando reaccionó se encontró con los ojos avellana de Hércules centelleando, en ese momento él cerraba la puerta con su mano izquierda, mientras que con la derecha recorría el contorno del cuerpo de Venus, que estaba sorprendida y exaltada, ella había quedado sin habla, pero al parecer él tampoco lograba articular palabra, acercó su cuerpo contra ella sin dejar de mirarla, entreabriendo la boca, para  finalmente y luego de concluir la maniobra de cerrar la puerta, agarrar su mentón con fuerza y darle un mordisco en sus labios inmóviles por la sorpresa. 

Los días grises habían llegado a su fin, la miraba fijamente, respiraban el mismo aliento cálido y acelerado.  Luego de terminar de recorrerla toda como reconociendola y tomándole el mentón, se desabrochó el pantalón hábilmente, ella jadeaba y él dijo “necesito saciar mis ganas de ti o me enloquezco”, ella puso la palma de su mano en el pecho de Hércules desabrochando los primeros botones de su camisa, él pasó de sus pantalones a debajo de la blusa de ella jalandola para sacarla de la falda. Venus no dejaba de mirarlo y lentamente pero con una seguridad que desconocía en si misma, se arrodilló frente a él para encontrarse con el pene erecto de Hércules apuntando a su boca con la cual lo rodeo, el parecía perder el control y apoyó las manos a la pared, mientras ella saboreaba despacio y por primera vez el tótem de su deseo. Sentía que había querido hacer eso desde la primera vez que lo vio y un velo de culpa pasó por su mente, pero ahora,  presa de la sorpresa y de tantas ganas acumuladas por días había sido capaz de rebasar el límite que le impedía apropiarse de Hércules de esa manera voraz, dentro de su boca, con el descaro de saber que había sabido darle la vuelta a un asalto que estaba dirigido inicialmente a ella. 

«perseguiré los rastros de este afán»https://www.youtube.com/watch?v=gehwbYcrYyc

Hercules echó su cabeza hacia atrás y jadeando con fuerza sentenció “Ahora si terminaré de obsesionarme contigo”, Venus se detuvo y miró hacia arriba con los ojos llenos de fuego y algunas lágrimas “¿si?…quince días sin saber de tí, no creo que haya mucha obsesión en esa o en esta cabeza” sonrió maliciosamente pasando su lengua entre los labios, una expresión que se le convertiría en un sello para expresar que estaba conectada con su lado más oscuro y lujurioso,  a Hércules se le antojo que se veía inocente, cándida y demonica a la vez como si estuviera ejerciendo una especie de venganza caprichosa y eso encendió todo su poder, la tomó de los brazos con fuerza, subiendola de nuevo a su altura. Ahora fue él quien se inclinó para bajar la falda y las medias de nylon a la vez, deteniéndose sólo un instante observando las bragas y dando un beso a su “monte de Venus” por encima de estas, para luego bajarlas con fuerza. 

Al volver a tenerla al frente la sostuvo del cuello, subió su pierna hacia su cintura y entró en ella con esa memoria vaga de todo lo que imaginó en la distancia, con espasmos que decían cuánto la había extrañado y cuánto ansiaba poseerla. Ella sentía que todo era irreal, tanto deseo conjugado, tantos sentimientos, tanto … A-M-O-R, que en lo único que pensaba cuando los dos al unísono alcanzaban el clímax era en <<te amo, te amo Hércules, no puedo estar sin tí>> pero esas palabras no fueron pronunciadas en realidad, en cambio empezó a gritar y él apretó su mano contra la boca de su Diosa para ahogar el sonido, ella mordió la palma de la mano de Hércules tratando de controlarse, tratando de recordar que estaba en la oficina , tratando de pensar solo en el deseo que sentía y no el amor que la invadía, un sentimiento que no había pedido, que era inesperado, que la hacía sentir que tal vez nunca había tenido sino hasta ahora esa mezcla perfecta de pasión y cariño por alguien que no se ahorraba ningún esfuerzo en darle orgasmos conscientes, elaborados y que no le pedía a cambio nada diferente al placer. 

“Por Hércules todo -fantaseaba cuando se olfateaba los senos después en el baño atesorando el aroma de él en su piel como el mejor postre-, por Hércules visito el inframundo de ida y vuelta las veces que se me venga en gana, por Hércules soporto a Plutón, me doy la oportunidad de sentirme inmortal, y que el cielo me perdone porque esto es muy parecido al amor”, no lo quiso admitir pero su subconsciente se burlaba de ella despertándola a medianoche solo para imaginar a Hércules, su mirada, su poder, sus caricias y todo lo que se negaba a nombrar mientras una lágrima empapaba la sábana bajo su mejilla.  

Gracias por leer, besos para todos.

VENUS

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